La intervención intensiva en el funcionamiento de los sistemas es siempre un compromiso. La solución de un problema va acompañada de una grave carga sobre los mecanismos de soporte vital. La caída en los niveles de energía, los cambios en el sistema circulatorio, el deterioro de la condición del cabello y la debilidad crónica son el resultado de una carga tóxica colosal. Completar la fase activa es el comienzo de un período de profunda rehabilitación.
La tarea principal durante este período es ayudar al entorno interno a hacer frente a un volumen gigante de productos de descomposición. Los cambios en el equilibrio del pH, la deficiencia de oxígeno en los tejidos y una sobrecarga crítica de los filtros naturales no pasan desapercibidos. Sin apoyo activo, este proceso se prolonga durante muchos meses.
Una estrategia de nutrientes bien estructurada permite acelerar el proceso de renovación. Un enfoque en la limpieza sistémica suave, la protección específica de las células hepáticas y la reposición del déficit de elementos estructurales desencadena mecanismos naturales de regeneración.
