El consumo espontáneo de complejos biológicamente activos sin comprender los procesos básicos dentro del cuerpo rara vez conduce al resultado deseado. El hábito de tomar un puñado de cápsulas diferentes a la vez por la mañana ignora las leyes fundamentales de asimilación. Muchas sustancias son antagonistas directos: compiten por los mismos receptores de absorción en el intestino.
Además, la reposición de recursos requiere el sistema de transporte adecuado. Los componentes solubles en agua y liposolubles necesitan condiciones completamente diferentes para liberar todo su potencial. Sin la presencia de las grasas adecuadas en los alimentos o suficientes enzimas, los elementos valiosos simplemente pasan de largo.
El error más crítico es comenzar la reposición activa de recursos sin preparación previa del entorno interno. Si la barrera intestinal está comprometida y los procesos de desintoxicación fallan, los nutrientes pueden convertirse en una fuente de alimento para la flora patógena en lugar de material de construcción para las células.
