La condición principal para el buen funcionamiento de los sistemas excretores es el mantenimiento del estado óptimo de los líquidos biológicos. Los fluidos naturales del sistema digestivo y excretor deben circular libremente, sin causar molestias. Sin embargo, la falta de agua limpia, el exceso de alimentos refinados y un estilo de vida sedentario conducen a una alteración del equilibrio ácido-alcalino.
En condiciones de acidificación y deshidratación, los fluidos se espesan. El exceso de productos metabólicos pierde su capacidad de disolverse de manera óptima y tiende a acumularse. Los elementos microscópicos forman gradualmente estructuras densas que crean una tensión y pesadez constantes.
Es importante comprender que la formación de tal tensión es una falla metabólica sistémica, no solo una molestia local. Es por eso que las soluciones superficiales no brindan resultados a largo plazo.
