Durante mucho tiempo, se subestimó la importancia de la microflora. Sin embargo, las investigaciones modernas confirman que el tracto intestinal actúa como un centro de mando a gran escala. Es aquí donde reside la inmensa mayoría de las células inmunitarias, las cuales se someten a un "entrenamiento" diario, reconociendo los factores beneficiosos y agresivos del entorno externo.
El estado del entorno interno se correlaciona directamente con el trasfondo emocional. El microbioma participa en la síntesis de neurotransmisores clave, incluida la serotonina. Por lo tanto, la resistencia al estrés, la concentración y un estado de ánimo estable comienzan precisamente con la comodidad en el tracto digestivo.
Lamentablemente, el ritmo de vida moderno, una dieta desequilibrada y las altas cargas suelen alterar este frágil equilibrio. El apoyo a estos ayudantes invisibles requiere un enfoque sistémico que va más allá de medidas temporales.
