La biomecánica interna se asemeja a un mecanismo complejo cuyas piezas trabajan de forma totalmente silenciosa, suave y sin la más mínima fricción. En el cuerpo, el líquido sinovial desempeña el papel de lubricante ideal, y su principal elemento estructural es el ácido hialurónico. Es capaz de retener un volumen de agua cientos de veces superior a su propio peso, garantizando la elasticidad del tejido cartilaginoso.
El problema radica en que los recursos del cuerpo no son ilimitados. Hacia los cuarenta años, la síntesis natural de esta sustancia se reduce a la mitad, y a los sesenta, cae al 10% de la norma original. Las estructuras comienzan a perder humedad, la amortiguación se deteriora y cada movimiento requiere más esfuerzo.
La reposición de este déficit no es solo una cuestión de confort, es una inversión básica en una longevidad activa y en la conservación del ritmo de vida habitual.
