Históricamente, el sistema visual se formó para evaluar la perspectiva y reaccionar a los cambios de la iluminación natural. Hoy en día, la mayor parte del tiempo el enfoque se dirige a objetos ubicados a no más de medio metro de distancia. Esto conduce a una sobrecarga colosal de las estructuras, para la cual no existen barreras naturales.
Una de las principales cargas modernas es la radiación HEV: la intensa "luz azul" de las pantallas. Es capaz de penetrar profundamente en los tejidos, causando un agotamiento prematuro de los elementos sensibles a la luz. La exposición regular a este espectro acelera los cambios relacionados con la edad y reduce las reservas de pigmentos protectores naturales.
La disminución de la nitidez, la sensación de arena y la fatiga rápida no siempre son un proceso irreversible. La mayoría de las veces, esto es una señal directa de un profundo déficit de elementos estructurales y humedad. Para mantener las funciones, no solo es necesaria una corrección externa, sino también una nutrición interna de alta calidad.
