Las vías nerviosas están cubiertas por una vaina de mielina que actúa como capa protectora. Esta estructura garantiza la transmisión rápida y precisa de los impulsos entre las neuronas. Una mielinización de alta calidad es la base de un pensamiento claro, reacciones rápidas y un estado emocional estable. El principal componente nutricional de esta barrera protectora son los fosfolípidos, en particular la lecitina.
Durante periodos de gran esfuerzo mental o físico, tensión crónica y una dieta deficiente, la vaina de mielina se agota. Los impulsos se dispersan: disminuye la capacidad de mantener la concentración de forma prolongada, surge una irritabilidad injustificada y resulta más difícil retener nueva información. El agotamiento constante de los recursos internos provoca fatiga y una disminución de la productividad general.
Para apoyar el pleno funcionamiento del sistema nervioso, es necesario reponer el déficit de fosfolípidos. La lecitina de alta calidad ayuda a renovar las áreas de mielina, devolviendo a las conexiones neuronales su eficacia original. Un aporte regular de este nutriente forma una barrera fiable contra los factores de estrés y mantiene las funciones cognitivas en un nivel alto.