El cuerpo representa un sistema autorregulador ultracomplejo. Para transformar la comida ingerida en energía pura, sintetizar hormonas o renovar células, se requieren herramientas específicas: los cofactores. Las vitaminas y los minerales asumen exactamente este papel. Actúan como desencadenantes de millones de reacciones que ocurren cada segundo.
La dificultad radica en que la mayoría de estas sustancias no se sintetizan internamente. Deben ser suministradas desde el exterior de forma regular. Si incluso un elemento se cae de la cadena, todo el sistema comienza a adaptarse, reduciendo la eficiencia general y pasando a un modo de ahorro de energía.
Hoy en día, el concepto de bienestar se basa no solo en una ingesta calórica suficiente, sino en una alta densidad nutricional de la dieta: la concentración máxima de beneficios en cada porción.
