El entorno interno funciona como un complejo sistema hidrodinámico, donde el agua actúa como solvente universal y base de transporte de nutrientes. Las pérdidas diarias de humedad ocurren continuamente: a través de la respiración, la termorregulación y los procesos excretores naturales.
El principal error es que cualquier líquido puede equipararse al agua. Las bebidas azucaradas, el café y el té fuerte no reponen el equilibrio hídrico; por el contrario, estimulan la pérdida de líquidos, obligando a los sistemas internos a gastar sus propias reservas para neutralizarlos y eliminarlos. La verdadera hidratación comienza solo cuando el agua posee propiedades que le permiten penetrar sin obstáculos a través de la membrana celular.
